El experto internacional Enrique Ruz Bentué – a quien se le conoce como el padre de las Smart Cities por mostrar al mundo el primer modelo en 2004 – entrega las principales directrices de lo que se espera para transformar a las ciudades en “inteligentes” y los beneficios que este nuevo concepto trae consigo.

Según el experto internacional el aporte de la tecnología es primordial para el modelamiento de ciudades inteligentes ya que como él mismo explica, “no se puede concebir hoy en día que un gestor de una ciudad no se preocupe por mejorar la seguridad de sus ciudadanos, o dar unos servicios de movilidad que favorezca los desplazamientos, o un confort para vivir en la ciudad, o unos servicios que atraigan a inversionistas o turistas. Pues bien, las tecnologías son lo importante que pudieran ser los servicios que es preciso aportar para que estos atiendan y den respuesta a las necesidades de la ciudad, de quienes la habitan, quienes la visitan o de quienes la gobiernan y gestionan”.

Asimismo, Ruz explica que el concepto de smart city no es un modelo nuevo; “ciudades con tecnología son tan antiguas como las civilizaciones mismas, lo que pretendemos ciertos auspiciadores de este modelo de desarrollo, es llevar a cabo una tecnificación ordenada, eficaz y eficiente y que permita a los gestores públicos promover el más rápido y amplio despliegue de servicios para hacer las ciudades, los territorios más amigables y más sostenibles, tanto económicamente hablando, como medioambientalmente, como social o como tecnológicamente”.

De esta forma, se entiende que lo que se busca en las smart cities es proyectar un futuro basado en la participación ciudadana, en la complicidad entre el sector público y privado, en la cooperación interempresarial y que este desarrollo sirva además para generar empleo y economía para la ciudad.

La ciudad inteligente debe aportar valores que se trasladan en forma de servicios responsables y que estos se basan a su vez en diversas tecnologías habilitadoras para que lleguen a quienes las requieran, cuando la requieran. Una ciudad que conoce en detalle, por un lado, a los actores que la componen, ya sea de forma permanentes o temporal (turistas), y que tiene perfectamente identificados e inventariados los elementos que la componen (infraestructuras, semáforos, mobiliario, predios, contenedores, cámaras de videovigilancia, redes de ferrocarril, autopistas, etc). 

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